
Ayer fui a escuchar a una chica alemana-mexicana tocar en un pequeño café de la ciudad, su nombre es Alin Coen y tiene una pequeña banda con otros 2 chicos un bajista y un baterista. Su voz no solo es dulce y relajante pero la forma en que esta banda fluye con la música es algo que me hizo recordar a tantas personas que he encontrado en este camino (y que en algún momento les contaré de ellos).
En el palco de este café lleno de sillas altas y tapetes en el piso con almohadas, entras y veo a Alin que se siente en casa, se nota en la forma en que disfruta lo que está haciendo, el corazón que le pone, la facilidad y concentración con la que lo desempeña y la sonrisa que pone al terminar cada canción y es en ese momento cuando me pregunto: ¿Porqué tan pocas personas pueden sentirse así haciendo su trabajo? ¿Porqué cuando entro a un lugar veo caras tristes, cansadas, hartas y no aquella sonrisa y tranquilidad de esta chica?
Me acuerdo que alguna vez uno de aquellos «adultos con experiencia» me dijo: ¨Es trabajo, el trabajo no es para disfrutarlo, es para hacerlo o de lo contrario sería un pasatiempo» Lo escuché pensando que definitivamente no en todos los casos la edad te da sabiduría. Y es que si paso mínimo el 50 % de mi día haciendo algo que no me gusta, que no disfruto estaré descargando toda mi energía diaria y… seguramente en algún punto alguna enfermedad y la bendita depresión me atacará… o no?
Sé que trabajamos para tener una «vida mejor» lo que en una sociedad occidental significa ¨mejor casa, mejor carro, más dinero¨ pero si cambiáramos aquello por ¨tranquilidad, felicidad y plenitud ¨ estoy segura que entonces sí que tendríamos una vida mucho mejor. Pero enfrentarte a una sociedad que califica tu éxito por lo material adquirido es devastante, el «perdedor» es aquel que no tiene ni en donde caerse muerto y el ganador es aquel que tiene para despilfarrar. (punto) Si yo creo que esto es verdad jamás podré tomar el riesgo de analizar que es lo que me hace feliz y desarrollarme ahí (lo que quizá a largo o corto plazo te lleve paradójicamente a un nivel económico elevado) seguramente seguiré en este trabajo que no me llena pero que me da los centavos que me faltan para mi siguiente adquisición porque si pierdo tiempo buscando otra cosa, ¡de donde saco para completar la compra!…
Me gustaría ver más caras felices alrededor, personas que amaran lo que hacen y que me transmitieran ese entusiasmo por vivir, darnos cuenta de lo afortunados que somos de vivir en un país que nos permite explorar opciones, no estoy diciendo dejarlo todo por nada pero ir construyendo paso a paso ese camino que te lleve a donde perteneces sin importar la edad. Y si ya estás ahí, felicidades ojalá pueda encontrarte y conocerte.
De acuerdo al número de experiencias que vivamos en la vida llegarán nuevas amistades, nuevos aprendizajes, lugares por conocer y momentos que disfrutar. Con esto quiero decir que mientras más oportunidades nos damos de experimentar el mundo, más capaces seremos de seguir creciendo.
Relaciones públicas digitales. Es amigo en las redes sociales de cada uno y seguidor activo de sus publicaciones analizando las repercusiones profesionales y personales que cada una pudiera tener en la imagen de cada uno, asegurándose de compartir y en casos extremos de «aconsejar firmemente» de remover la publicación.
Negociadora. Dotada de una habilidad heredada por generaciones, es capaz de cambiarte un partido de fútbol por quedarte con ella a limpiar la casa, sabe perfectamente que hilos jalar y hasta donde y si en algunos casos logra hacer enojar a uno este siempre se irá sintiéndose un poco culpable..
Cuento esto un poco para ejemplificar lo fácil que es adaptarte a otra cultura cuando compartes los mismos valores y anhelos de base. En cada cultura he podido ver a aquella mujer joven de mirada triste que va por la vida habiendo perdido la esperanza de ser amada, o bien aquella mujer despampanante que sabe que puede tener a quien sea a sus pies si así lo desea, a la señora cansada que ha trabajado durante todo el día para sacar adelante a su familia, a la anciana que vaga sola por las calles recordando lo que quizá pudo haber sido y no fue, o a la otra anciana arreglada y sonriente quien ha tenido la fortuna de contar aún con salud y amor,
En las clases de budismo me explicaban el concepto de karma relacionado con el sentimiento negativo de envidia, sé que no a todos los lectores les parecerá obvio pero a mi me encantó la explicación pues quita un poco el término de injusticia y deja muy fuera el posible sentimiento de envidia. El budismo, y espero haberlo entendido bien, considera la reencarnación y con ello el hecho de que tu alma (o conciencia) pasen de un cuerpo a otro trayendo consigo aquellas acciones buenas y malas cometidas en otra vida,